Que no os separen: por qué es importante el piel con piel al nacer

Los próximos Seminarios Online los hará Gemma Guillamón, asesora de porteo, así que he pensado en hacer algo así como el mes de la crianza en brazos (esto existe oficialmente, pero yo lo voy a celebrar en mi página… porque yo lo valgo). Para ello, entre ella y yo vamos a publicar varias entradas relacionadas con el tema, a modo de introducción, hasta llegar al día de los webinars:

1.- (27 Feb) No lo cojas en brazos, que se acostumbra
2.- (2 Mar) Que no os separen: por qué es importante el piel con piel al nacer
3.- (6 Mar) El método canguro: también para los bebés que no son prematuros
4.- (9 Mar) Por qué decidí portear a mis hijos
5.- (13 Mar) Beneficios de portear a tu bebé
6.- (17 Mar) Riesgos de portear mal a un bebé
7.- (25 Mar) El Porteo como Estilo de Vida – Seminario Online
8.- (1 Abr) Portabebés en la vida real – Seminario Online

Que no os separen: por qué es importante el piel con piel al nacer

En los últimos años estamos asistiendo a una auténtica revolución en lo que a trato hacia el recién nacido se refiere, y es que se está luchando y logrando, en muchos hospitales y cada vez maás, que la madre y el bebé estén juntos desde el mismo instante de nacer.

Para que sepáis por qué se hace, por qué es lo ideal, os explicamos hoy el porqué de este título, por qué de esta indicación: cuando nazca tu bebé, que no os separen.

Porque así mantiene la temperatura

Uno de los episodios más críticos del nacimiento de los bebés es el momento en que su temperatura corporal pasa del calor en el vientre de mamá a una temperatura exterior muy inferior. Pese a que vienen protegidos con la vérnix (esa capa grasienta similar a la mantequilla), los bebés no tienen apenas grasa y eso les hace conservar muy mal la temperatura. Si pasan frío, si pierden calor, tienen que gastar energía para revertir la situación y eso les hace quemar glucosa, hace que pierdan más peso, y los pone a riesgo de que hagan lo que conocemos como “bajadas de azúcar”.

Se ha visto que un bebé desnudo en contacto piel con piel con su madre (tapado, obviamente) mantiene mejor la temperatura que uno que está vestido y abrigado en una cuna, como hacían antiguamente poniéndolos a todos los bebés juntos en una nursery, porque el pecho de la madre tiene la capacidad de aumentar la temperatura por encima de su propia temperatura corporal para calentar al bebé.

Porque así el bebé está más tranquilo

El carácter de una persona, de un bebé, tiene mucho que ver con la herencia genética, pero podría tener cierta relación con lo que le sucede en sus primeros minutos en el mundo. No es lo mismo llegar sin motivos para llorar que llegar y empezar a sufrir porque es separado de su madre y empieza a sentir miedo y estrés.

Los bebés que son separados duermen más intranquilos y están más alerta, menos relajados, cuando lo que necesita un bebé es todo lo contrario: sentirse seguro, dormir tranquilo y dedicarse a comer, crecer y descansar. Un recién nacido es demasiado pequeño para tener que andar preocupándose por su supervivencia.

Porque la lactancia se instaura mejor

¿Nunca os habéis preguntado cómo es posible que tantas mujeres tengan problemas con la lactancia? Porque ahora hay leche artificial, pero esto es de hace un siglo. Y sí es verdad que se llevaban a cabo otras soluciones: una mujer amamantaba a más de un bebé, aunque no fuera su hijo, o se conseguía leche animal; pero sigue habiendo en la actualidad demasiados problemas relacionados con la lactancia, y es una pregunta que aún requiere respuesta: ¿Por qué?

El caso es que la sorpresa fue mayúscula cuando nos dimos cuenta de que la culpa de que muchos bebés no se cogieran bien al pecho era nuestra, del hombre, de los protocolos que decían que al bebé había que separarlo de su madre un ratín para lavarlo, pesarlo, etc.; de la anestesia al parto para que duela menos (aunque cada vez afecta menos porque se han ido cambiando las sustancias de la epidural), de cómo se coge al nacer a algunos bebés por la cabeza y cuello para ayudarlos a salir… Al no separar a la madre del bebé la lactancia se instaura mejor, hay menos problemas de grietas y dolor y el bebé acaba mamando por más tiempo.

Esto sucede porque cuando los bebés pueden mamar al nacer crean una impronta oral adecuada: los bebés tienden a “memorizar” lo que les entra en la boca por primera vez para saber cómo tiene que hacer para comer y succionar. Si entra otra cosa (un chupete, un biberón, un dedito, una sonda,…) y los bebés tratan de hacer su esquema de succión en base a aquello que ha sustituido al pecho en un primer contacto, hay un riesgo claro de que luego no se cojan bien al pecho. Además, la energía con la que nacen no es la misma que tienen dos horas después de nacer, cuando ya están cansados y deciden dormir. Por eso no hay que separar a los niños si no es estrictamente necesario.

Porque el vínculo afectivo no se ve alterado en ningún momento

Por supuesto que una madre va a querer a su bebé tanto si lo separan como si no lo hacen, porque esto es, además de instintivo, racional, pero se ha visto que las madres que no son separadas de sus bebés tienden a ser más responsivas que las que sí han sido separadas.

En el mundo animal también sucede: hay especies que son más recelosas con sus crías si se las separa y si, al lavarlas, se les quita su olor. Pues en el mundo humano pasa algo similar, a otra escala. Las madres que no se separan de sus hijos hacen más caricias a los niños durante las tomas y tienen más momentos de contacto visual, y esto es positivo para los dos.

Luego, al mes de vida más o menos, los comportamientos de las madres son iguales, según dicen los estudios.

Porque se disminuye el riesgo de infecciones y se mejora la contaminación del bebé

Lo ideal para un bebé es contaminarse de las bacterias y microorganismos de su madre, y por eso es importante que el bebé pase por cuantas menos manos, mejor. Es decir, que si en vez de ir al pecho de su madre va a otro sitio, parte de la “contaminación” se sustituye por la de las manos, personas y ambiente hospitalario del entorno.

Además, por estar con mamá, disminuye la posibilidad de que el bebé sufra infecciones por iatrogenia, que son aquellas que suceden por no estar el bebé donde debe permanecer, con su madre, y sí con otros bebés alrededor, en manos de profesionales que cogen y cuidan a otros bebés, etc.

Fotos | David J Laporte, Matt Johnson


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Por | 2017-03-21T13:47:57+00:00 2 Marzo 2017|Categorías: Crianza de los hijos|Etiquetas: , , , |Sin comentarios

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